Viernes 14 nov — Cuando la espera se hace larga (Romanos 4:18–21) | Devocional
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Cuando la espera se hace larga

Texto base: Romanos 4:18–21 (RVR1960)

“Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido.” ( Romanos 4:20–21 )

❓ Pregunta de proposición

¿Qué haces cuando la promesa parece tardar más de lo que esperabas? Cuando los años pasan, las fuerzas disminuyen y las circunstancias parecen contrario a lo que Dios dijo, la tentación es soltar la esperanza. En Abraham aprendemos que la fe que honra a Dios no es la que nunca siente el peso de la espera, sino la que decide seguir creyendo y glorificando a Dios aun cuando todo parece lo contrario.

1️⃣ Esperar “contra esperanza”: cuando lo humano dice “no se puede”

Pablo dice que Abraham “creyó en esperanza contra esperanza” ( Romanos 4:18 ). Humanamente no había razón para seguir esperando: la edad, el cuerpo, la historia parecían cerrar la puerta. Pero Abraham no basó su esperanza en probabilidades, sino en la Palabra de Dios.

La fe verdadera no es un optimismo vacío, sino confianza en lo que Dios ha hablado. El autor de Hebreos nos recuerda que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve ( Hebreos 11:1 ). Cuando la espera se hace larga, la pregunta clave no es “¿qué veo?”, sino “¿qué dijo Dios?”.

2️⃣ Reconocer la realidad, sin negar la promesa

Pablo dice que Abraham “no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo… y la esterilidad de Sara” ( Romanos 4:19 ). Eso significa que sí miró la realidad; no fingió que era joven ni que Sara podía concebir fácilmente. La fe no ignora los hechos, pero tampoco se rinde ante ellos.

De la misma manera, tú puedes reconocer diagnósticos, plazos, limitaciones, pérdidas… sin dejar de creer que Dios tiene la última palabra. No se trata de negar el dolor, sino de llevarlo a la luz de la promesa. El salmista nos muestra este equilibrio cuando dice: “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová” ( Salmo 27:13 ). La fe madura mira de frente la realidad, pero se aferra a la bondad de Dios.

3️⃣ Fortalecerse en fe, dando gloria a Dios mientras espera

El texto dice que Abraham “se fortaleció en fe, dando gloria a Dios” ( Romanos 4:20 ). La fe de Abraham no fue pasiva: en la espera, adoraba. La adoración en medio de la demora fortalece la fe, porque nos enfoca en el Dios de la promesa y no solo en la promesa misma.

Mientras la respuesta no llegaba, Abraham podía recordar quién es Dios: fiel, poderoso, veraz. Algo similar vemos en Habacuc, que decide alegrarse en el Señor aun cuando los campos están vacíos ( Habacuc 3:17–18 ). La espera se convierte en un altar donde honras a Dios por lo que Él es, aunque todavía no veas lo que Él hará.

4️⃣ Convencido del poder de Dios, no de tu capacidad

Abraham estaba “plenamente convencido” de algo muy concreto: que Dios era “poderoso para hacer todo lo que había prometido” ( Romanos 4:21 ). Su confianza no estaba en su habilidad para creer fuerte, sino en el poder del Dios que promete.

Muchas veces miramos más la calidad de nuestra fe que el objeto de nuestra fe. Pero Jesús dijo que incluso la fe como un grano de mostaza puede mover montes ( Mateo 17:20 ), porque el poder no está en el tamaño de la fe, sino en el Dios en quien creemos. Cuando la espera se hace larga, el descanso no está en decir “yo sí puedo creer”, sino “mi Dios sí puede cumplir”.

5️⃣ Tu fe en la espera glorifica a Dios y anima a otros

La historia de Abraham no solo fue para él; hoy seguimos siendo edificados por su ejemplo. Pablo escribe estos versículos para animar a los creyentes a confiar en el mismo Dios que justificó a Abraham por la fe ( Romanos 4:23–24 ). La manera en que tú esperas también contará una historia de la fidelidad de Dios a quienes te rodean.

Cada vez que sigues confiando, aunque la respuesta se ve lejos, estás declarando: “Mi Dios no miente, mi Dios no llega tarde, mi Dios es poderoso”. Eso glorifica al Señor y anima a otros que también están esperando. Tu proceso de espera, vivido en fe, es un testimonio vivo del evangelio.

⚙️ Acciones prácticas

  • Identifica tu “promesa en espera”: escribe aquello por lo que has estado orando y esperando por largo tiempo, y preséntalo de nuevo delante del Señor.
  • Confronta lo que ves con lo que Dios dijo: anota de un lado las realidades que parecen contrarias, y del otro, las promesas de la Palabra que Dios ha usado para hablarte.
  • Adora en la espera: elige hoy un salmo o un cántico que exalte la fidelidad y el poder de Dios, y tómalo como tu oración mientras esperas.
  • Recuerda la fidelidad pasada: piensa en dos o tres ocasiones donde Dios cumplió algo que parecía imposible; agradécele por cada una.
  • Comparte tu proceso: habla con un hermano o hermana de confianza sobre tu espera y pídele que ore contigo, para que no cargues solo este tiempo.

💭 Preguntas para reflexionar

  • ¿Qué aspectos de la realidad te hacen sentir que ya no vale la pena seguir esperando?
  • Si miras tu historia, ¿qué evidencias tienes de que Dios ha cumplido promesas antes?
  • ¿Cómo cambiaría tu actitud hoy si creyeras de corazón que Dios es poderoso para hacer todo lo que ha prometido?

🙏 Oración

Señor, tú conoces las áreas en las que mi corazón se ha cansado de esperar. Sabes cuándo he mirado más mis fuerzas y las circunstancias que tu Palabra. Gracias por el ejemplo de Abraham, que esperó contra esperanza y se fortaleció en fe, dando gloria a tu nombre.

Hoy quiero poner de nuevo delante de Ti las promesas que parecen tardar. Ayúdame a mirar la realidad sin negar tu poder, a adorarte mientras espero y a recordar que Tú no mientes y no llegas tarde. Haz que mi vida cuente la historia de un Dios fiel, aun cuando la espera se hace larga. En el nombre de Jesús, amén.

Versículos en Reina-Valera 1960, parafraseados y resumidos en los cuadros flotantes para facilitar la lectura.
Este devocional puede compartirse citando la fuente: Cimiento de Fe.

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